El iglú responde a un instinto muy concreto: dormir en un sitio cerrado, con techo y una sola entrada. Los perros pequeños, los que tiemblan y los que se meten debajo de las mantas lo buscan de forma natural. En cambio un perro que duerme estirado y boca arriba no lo va a usar: para ese, cama abierta.
Para quién es
- Razas pequeñas y de pelo corto: conservan mal el calor y agradecen el espacio cerrado.
- Perros que se esconden con ruido, tormentas o visitas: el iglú les da un refugio propio.
- Cachorros: les tranquiliza el contacto con las paredes.
- Gatos: muchos de estos modelos los usan igual de bien.
- No es para: perros grandes, los que duermen estirados y las casas muy calurosas en verano.
Cómo elegir la medida
Debe poder entrar, girarse dentro y tumbarse enroscado sin sacar la cabeza por la puerta. Si asoma medio cuerpo, se le ha quedado pequeño. Y colócalo pegado a una pared y no en medio de la habitación: el iglú funciona porque es un rincón, no un objeto.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo sé la talla?
El perro tiene que poder entrar entero, girarse y tumbarse enroscado sin que le asome el cuerpo por la abertura.
¿Le va a dar calor en verano?
Puede. En casas cálidas conviene tener también una cama abierta y dejar que elija. Muchos usan el iglú en invierno y la cama plana en verano.
¿Se lava?
Los modelos desenfundables sí, funda a la lavadora en programa suave. Los de estructura rígida se limpian en seco o con paño húmedo.