La mochila de transporte funciona muy bien en perro pequeño y en gato, y muy mal en cuanto se pasa de peso. El límite práctico está en torno a los 7-8 kg: por encima, el animal va incómodo y tú acabas con la espalda cargada a los veinte minutos.
Antes de comprar
- Comprueba el peso máximo del modelo y el peso real de tu perro, no el que te gustaría que tuviera.
- Ventilación por tres caras. Las mochilas con una sola rejilla se cargan de calor en verano.
- Base rígida. Si el fondo cede, el perro va colgando y no se tumba en todo el trayecto.
- Enganche interior de seguridad: el cierre lo abre cualquiera y el perro salta. El mosquetón interior evita el susto.
- Espalda acolchada y cincha de pecho si vas a llevarla más de media hora.
Cómo acostumbrarle
Se deja abierta en casa unos días con su manta y algún premio dentro, sin cerrarla. Después se cierra un minuto y se abre. Un perro al que se mete a la fuerza el primer día asocia la mochila al encierro y ya no entra por su cuenta. Con paciencia es de las cosas que más agradecen los perros pequeños en ciudad.
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Preguntas frecuentes
¿Hasta qué peso vale una mochila?
Cada modelo indica su máximo, pero en la práctica por encima de 7-8 kg deja de ser cómoda tanto para el perro como para quien la lleva. Por encima de ese peso, mejor carrito o transportín.
¿Se puede viajar en transporte público?
Depende de la compañía y de la ciudad. La mayoría exige transporte cerrado, y la mochila lo es, pero conviene comprobar medidas y condiciones antes.
¿Vale para gatos?
Sí, y de hecho muchos gatos la aceptan mejor que un transportín rígido. La adaptación previa en casa es igual de importante.